“Rosario te ama pero también te castiga, por eso quiero a mi ciudad”

Mario “Pájaro” Gómez habla sobre el pasado y presente de Vilma Palma, que celebra 31 años de banda y hoy toca por primera vez en El Círculo

Vilma Palma e Vampiros desde la primera mitad de la década del noventa hasta hoy, pasó por todas las sensaciones. Del éxito rotundo y giras internacionales, a momentos tensos con éxodo de integrantes, algunas separaciones e incertidumbre sobre el futuro. Pero siempre capturaron la atención del público general. A tracción de inconmensurables hits, se ganaron un espacio en el olimpo de las bandas que reconocen hasta las personas que no escuchan música. Y al frente de la banda -no se reconoce como líder- está la figura carismática de un cantante y gran entretenedor como Mario “Pájaro” Gómez. En charla con La Capital, Gómez confiesa lo que siente por tocar en El Círculo, cómo es navegar en la cresta de la ola, vivir como una estrella, darse la cabeza contra la pared, y también componer canciones que vendieron millones de discos hace 30 años y hoy siguen reventando las plataformas digitales.

 —Primera vez en El Círculo. ¿Por qué creés que tardaron tanto en tocar allí?

  —A veces las cosas que digo pueden ser tomadas en mi contra, pero yo voy siempre con sinceridad. Hablo como habitante de esta ciudad, que la entiendo. Estamos cumpliendo 31 años de banda, y creo que las cosas en la vida se dan cuando se tienen que dar. A lo mejor antes no fue el momento para que nos llamen los del Círculo para tocar. Andá a saber qué bicho les picó ahora, capaz porque ya pasaron muchos años, o a lo mejor alguno escuchó y le gustó. Cosa que entiendo perfectamente y es un orgullo. No me quejo, está bien que nos llamen después de 31 años de carrera, tocando en todo el mundo, con 3 millones de copias de discos vendidos, pero eso es anecdótico. Hay mucha expectativa, y creo que es el momento para hacerlo.

  —A lo mejor los llaman ahora porque eran lugares sagrados que se empezaron a desacralizar, incorporando a la música popular.

  —Puede ser, sí. La gente escucha lo que quiere, entonces ya no me molesta tocar el 20 de marzo del 2021, en vez de haber tocado en 1994. Y más allá de lo que significa, nosotros hemos tocado en Milán, Génova, Barcelona, Madrid, New York con nieve y con calor, Washington, Miami, Monterrey, todo Colombia, todo Perú. ¿Y qué tengo que decir como rosarino? Pucha, es un teatro hermoso. Pasamos por la Escala de Milán cuando fuimos a tocar, y dije ¿esto es? El Círculo es mejor desde afuera y desde adentro. No tiene nada que envidiarle a nada. Es un lugar copado de mi ciudad que uno quiere, emblemático, está bárbaro hacerlo, y llegó cuando tenía que llegar.

  —¿Alguna vez te la creíste?

  —Sí que me la creí, no puedo mentirte. Creo que es lógico, y quiero explicar por qué. Uno para llegar a esto, se rompió el ojete. Fue el sueño de toda mi vida. Está bueno que lo pongas después de tantos años. Voy a cumplir 60 años y desde los 15 años que me dedico a la música. No me considero músico, sino un tipo intuitivo, caradura, carismático. Pero empezó acá, en La Vigil, y tuve la suerte de en la Dante conocerlo a Fito, y ser tan caradura de decirle que tocaba la batería. Después pasé desde Myriam Cubelos a tocar en millones de bandas, hasta que viene Identikit, que yo creo que musicalmente es mejor que Vilma Palma. Porque éramos cinco, y todos sabían música y yo intuición. El primer disco hicimos más de 100 shows y fue casi disco de oro. El segundo disco, los egos, y se fue todo a la mierda, fue un porrazo terrible. Trabajaba con mi viejo y después me dedicaba a ensayar y empecé a tocar medianamente bien, encima era fachero, todo maquillado. Pero quedé en bolas. Me enganché a componer porque Jorge Risso me propuso grabar un demo y después de probar varias cosas me dijo «vamos a hacer un grupo y vos vas a cantar». Así empezó y vino la grande. En menos de un año me salió todo un disco del cual dos temas son de Jorge y Natalia (Moscariello) y el resto son melodías y arreglos míos y letras de Jorge. “La Pachanga” pega, me tomaba el colectivo y me silbaban de atrás. Y digo «¿dónde mierda estamos parados?» Y obviamente me pegó. Desde Rosario pasamos a todo el país. Y en esa época era Guns N’ Roses y Vilma Palma. Guau, ¿soy Guns N’ Roses? Y no era. Pero ¿cómo no me va a pegar? Fue hermoso, pero así después me di la cabeza contra la pared. Lo tengo que decir, así fue.

  —Para afuera siempre se te vio con los pies sobre la tierra.

  —Obvio que sí, pero he tenido actitudes ? En aquella época me pasaba que quería dar una imagen de tipo dulce, pero no sé si era tan dulce. Llegó un momento en el que me hinché las bolas y me la creía. Pero después me empecé a dar la cabeza contra la pared y te sirve, y me sirvió, porque seguimos juntos, y el que más rompió los huevos fui yo. Después de todo este tiempo, es una bendición que Vilma siga estando y que la gente en todo América y el mundo nos quiere y le gusta. En Spotify tenemos canciones con 60 y 70 millones de reproducciones, pero no me la creo más. Eso es lo que tiene de bueno Rosario, y por eso la quiero. Rosario te ama, pero también te castiga.

 —¿Viviste vida de estrella?

  —¡Qué te parece!, pero hay que ser inteligente, y jamás me fui para el lado de la falopa. Algún porro en la época de Identikit, pero nada más. Me pegó, sí, porque imaginate que de Rosario fuimos a tocar al DF ?México- y en la conferencia de prensa había 60 periodistas y hacía dos años estaba tirando cables en la chata de mi viejo. Hubo cosas que te hacen ver las cosas de otra manera, y tratar mal a la gente, me suele pasar, pero no es la mayoría de los casos. Inclusive con mis compañeros de banda choco, pero es normal, nadie es perfecto, es así amigo.

  —¿Chocás por ser el líder de la banda y tomar decisiones?

  —No soy el líder de la banda. Soy el cantante y me toca siempre decir las boludeces. Lo único que te puedo decir es que las mejores canciones, músicas y arreglos, las compuse yo. Lo demás, es una bendición y me ubico y aplaudo a todos los que colaboraron, me sé ubicar y tengo los pies no sobre la tierra, sino bajo la maceta.

 —¿Seguís pensando que “Verano traidor” es la mejor canción de Vilma Palma?

  —¡Sí! Cuando terminamos con el furor del primer disco me salieron más temas y “Verano traidor” ya lo venía masticando. Me acordé de un tema de Jon Secada (lo canta) y un día me levanto y me sale la melodía. Jorge me dice que está buenísimo y al otro día la teníamos armada. Y me pregunto «¿cómo mierda hice esa canción?» Yo la compuse y la hicimos entre todos en el año 1993, y cuando la escuchás después de 28 años decís «guau». Resume lo que es Vilma Palma, si bien la melodía es linda, la letra de Jorge es perfecta.

 —¿Te molesta que no salgan hits como salían en los 90?

  —No para nada, es la realidad. En esos momentos uno estaba iluminado y no pensaba en lo que iba a venir y salían las canciones. No me jode, pero tengo que reconocer que la gente cuando va a ver a Vilma quiere escuchar los hits, hay 15 hits. Pero creo que todavía va a venir lo mejor. A lo mejor dentro de uno, dos o cinco años me salen más temas. No sé cuándo, ahora no es el momento, pero tampoco me hago problema. Porque sé que lo tengo, está freezado como el Capitán América, pero va a salir.

  —¿Sentís la presión de tener que hacer feliz a la gente?

  —Sí y no. Sí porque la gente paga y te quiere. Y no porque el escenario es como una hora libre donde hago lo que se me canta. Si te tengo que ser sincero, ojalá que el show de hoy sea perfecto como el de hace dos semanas, porque sonamos bárbaro. Ojalá se repita, y se pongan felices. Y si no, mala suerte, porque hay shows y shows. Estamos re felices de tocar, y ojalá sea una fiesta.